martes, 25 octubre 2005

Soñar no cuesta nada...

Entre todo el ruido y el polvo de la reforma del piso de al lado, una ilusión: comprarlo o alquilarlo. Tendríamos más espacio, bien muy escaso por aquí, y seguiríamos con la ventaja de no tener vecinos de al lado (con lo finitas que son las paredes...).

Es algo en mi opinión imposible, pero con los golpes de los albañiles todo el día rompiéndonos los tímpanos, su radio (con cadena Dial, "of course") a todo volumen, y sus gritos de 8 de la mañana a 7 de la tarde... es imposible quitarse de la cabeza el tema...

Sí, ya sé que los sueños sueños son, pero creo que mientras estemos vivos no debemos renunciar a ellos.

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